martes, 2 de diciembre de 2008

Aún tenias un poco de tinto en los labios, una leve gota se escurrió hasta tu barbilla poco antes de que tus intenciones se postraran en mi. Apenas había un rayo de luna y ya llevabas tres horas llorando sobre la hogaza de San Andrés. De nada te valía a estas alturas rezar o buscar su perfume, no había otra escencia más intacta que la mía en derredor. Ya sus pechos no cobijarían tus versos ni tus noches se derramarían en su vientre.Tu musa te había abandonado.tomó la tarde para hacer camino y vestida de azul se marchó. Ahora no importan tu llorar o tu desvío, solo que me tomes despacio y me acerques a ti y en un reproche ajeno me muerdas, me dejes entrar en ti y saciar un poco, aunque sea un poco tu dolor, el dolor de estómago que dejó al irse sin dejar la cena preparada.